Riviera Maya: Playas, cultura e inversión

La Riviera Maya es el lugar perfecto para vacacionar. En sus playas, resorts y parques, encontrarás todo lo necesario para descansar, divertirte y pasar unas vacaciones inolvidables.

¿Por qué es conocido como uno de los sitios más bonitos de toda América Latina? Reúne todas las características de los mejores paraísos: playas de aguas diáfanas, selvas espesas con vestigios prehispánicos y los lugares más exclusivos para vacacionar.

Para hospedarse, descansar o divertirse en este exótico lugar, se encuentran: Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen, Tulum, Isla Mujeres, Holbox y Cozumel. Dentro de estos, podemos encontrar diferentes playas en las que los turistas suelen reconocer diferentes atractivos.

 ¿Cuáles fueron las playas más visitadas en los últimos años? 

  • Playa Paraíso
  • Punta Maroma 
  • Xpu-Ha
  • Playa Norte
  • Akumal
  • Sian Ka`an

Además de la belleza a la vista que nos pueden ofrecer, todos estos paraísos ofrecen actividades increíbles que no encontrarás en cualquier lugar. Algunas de las que podemos mencionar son: Buceo, Snorquel, Rápel, Deportes acuáticos, Ciclismo y Caminatas en espacios verdes y playas fascinantes.

Como si fuera poco, la Riviera Maya comprende varias zonas arqueológicas de la cultura Maya dignas de conocerlas para aprender de su cultura, y sumergirse en sus historias. Una de las zonas arqueológicas de Tulum destaca su belleza por ubicarse a tan sólo a pasos del Mar. Otras muy reconocidas como: Chichén Itzá, Valladolid y Cobá se encuentran a tan sólo un viaje en automóvil. Esas son sólo algunas de las experiencias que puedes encontrar en esta maravillosa perla del Caribe mexicano. 

Indiscutiblemente, la comida es un asunto primordial que todos los turistas tienen en mente al vacacionar. En la Riviera Maya puedes estar seguro que encontrarás desde los platillos más sencillos,  aunque igual de deliciosos, hasta los manjares más elaborados por los mejores chefs a nivel internacional.

*Contenido de esta nota fue en colaboración con Forbes.mx*




LA LEYENDA

Cuenta la leyenda, que alguna vez fue un ave sumamente presumida y orgullosa. No hacía el mínimo esfuerzo por cazar su propio alimento, pues el Pájaro Toh era una de las especies reales.

Era admirado por otras aves por su larga, delicada y brillante cola de muchos colores, que lo hacían verse tan hermoso como el mismo Rey Kukul. Eso lo volvió orgulloso y arrogante.

No trabajaba, se reunía con otros pájaros reales en las profundidades de la selva y pasaba todo el día contando historias. Toh pedía a sus compañeros que le buscaran comida, para no maltratar sus hermosas plumas de la cola.

Una tarde, aparecieron nubes negras en el cielo anunciando una tormenta. Se convocó a una reunión de emergencia de las aves para protegerse, asignando a cada una su tarea específica.

El pájaro carpintero, el tucán, los pericos y guacamayos se dedicaron a cortar ramas para construir refugio; la chachalaca y el pavo del monte llevaron ramas más pesadas. Los pájaros pequeños como los cuervos, se encargaron de juntar pastos y plantas para cubrir el refugio.

Pero el Pájaro TOH se negó a realizar cualquier trabajo, alejando que era de la realiza, no un obrero. Pero las demás aves lo suplicaron y el indignado pájaro tomó su lugar entre los constructores del refugio.

Pronto se sintió cansado y espero a que nadie lo viera para escaparse del trabajo y esconderse en las grietas de una pared de piedra. Se acurrucó y se dispuso a dormir. Sin embargo, no se dio cuenta que su cola colgaba fuera de su refugio, sobre un camino donde los trabajadores pasaban con su carga.

Pasó tiempo y el Pájaro Toh despertó y escuchó pájaros cantar. La tormenta había terminado y las aves se regocijaban por la buena suerte de no haber sufrido mayores daños. El Pájaro Toh voló hacia el refugio y junto con los pájaros reales, volaron a su lugar favorito para posarse entre la selva. Como siempre, el Toh se colocó en el lugar más alto del grupo para que pudieran admirar su hermosa cola.

Pero uno de los compañeros empezó a reír, señalando la cola de Toh. Poco a poco, todas las demás aves hicieron lo mismo, diciéndole “¡Tu cola está arruinada, seguramente la dañaste cuando trabajaste tanto como dices!”

El Toh se miró y vio sólo dos largas varas desnudas colgando. Horrorizado, se dio cuenta de lo que había ocurrido mientras dormía. El engreído pájaro reconoció su culpa, pero no podía soportar que sus amigos supieran la verdad. Su orgullo pudo más que él y se alejó volando hacia la parte más inaccesible de la selva. Ahí cavó un hoyo y se metió.

Hasta el día de hoy, el Pájaro TOH permanece como recluso en la selva, evita a las otras aves y hace su casa en agujeros de las cuevas.